La legislación de la Comunidad Europea vela por el correcto etiquetado de los alimentos, regulando aspectos como:

  • Denominación.
  • Ingredientes.
  • Peso neto.
  • Caducidad.
  • Cómo debe conservarse y prepararse.
  • Información nutricional.
  • Razón social.
  • Hacer referencia de manera clara al contenido de alergenos.

Se consideran alérgenos los crustáceos, los moluscos, el pescado, los huevos, la leche, los frutos secos con cáscara, los cacahuetes, los altramuces, la soja, el sésamo, el apio, la mostaza, los sulfitos y el gluten.

Para destacar la presencia de alergenos en el alimento, puede variarse el tipo de letra, cambiar el color de fondo o con tipo de letra en negrita en el listado de ingredientes. A menudo también aparece el mensaje “contiene” y la lista de todos los alérgenos que el alimento pueda contener.

De manera adicional, el envase puede incluir información que advierta de la posibilidad de que el alimento contenga trazas de algún alérgeno cómo, por ejemplo, el gluten.

Dichas trazas, si bien no formarían parte de los ingredientes del producto, pueden darse en el proceso de elaboración o del envasado. Este riesgo se conoce como contaminación cruzada y, en el caso concreto del gluten, es el proceso por el que un alimento inicialmente libre de gluten, lo adquiera al entrar en contacto con elementos que sí lo contienen.

La posibilidad de contaminación cruzada hace especialmente relevante la indicación explícita a la ausencia de gluten en el alimento, asegurando así que los procesos de elaboración y envasado excluyen la posibilidad de trazas.

El símbolo internacional de la Espiga Barrada que otorga la Asociación de Asociaciones de Celíacos de Europa (AOECS) es el más reconocido a nivel internacional.

Finalmente, apuntar que un correcto etiquetado también requiere no hacer mención de la ausencia de gluten en el envase en el caso de productos que por naturaleza no lo contienen. Dicha práctica con una finalidad no informativa si no meramente promocional, puede suponer información confusa que genere incertidumbre a la persona celíaca.

Las instalaciones de Proceli están dedicadas exclusivamente a la elaboración de productos sin gluten, evitando así cualquier riesgo de contaminación cruzada.

Todos los ingredientes que utilizamos en Proceli son libres de gluten por naturaleza.

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