No es de extrañarse que todos aquellos que somos intolerantes al gluten, nos podríamos ver limitados en la ingesta de los nutrientes necesarios para una alimentación equilibrada. ¿Por qué sucede esto? Justamente por un daño existente en el intestino delgado, lo que provoca una absorción anormal de determinados nutrientes esenciales para una buena alimentación: hierro, calcio, potasio, vitamina B12, así como las vitaminas liposolubles (vitamina A, vitamina D, vitamina E y vitamina K).

¿Qué síntomas podrían proporcionarnos señales de que estamos bajos de nutrientes?

  • En nuestro día a día podemos experimentar síntomas de apatía o cansancio repentino.
  • Sufrir casos recurrentes de resfriados u otro tipo de infecciones al tener el nivel de defensas bajas.
  • Padecer casos de estreñimiento por la falta de consumo de fibra.
  • Adicionalmente algunas personas con enfermedad celíaca podrían presentar casos de intolerancia a la lactosa durante la primera etapa de su tratamiento de una dieta sin gluten.

¿Qué podemos consumir para mejorar nuestra ingesta de nutrientes siendo celíacos?

Si nos sentimos cansados de manera frecuente lo mejor que podemos consumir es:

  1. El aguacate que contiene altos índices de potasio. Nos ayuda a la recuperación muscular.
  2. Los huevos son una fuente rica en vitaminas del grupo B, sirven fundamentalmente para producir energía a partir de los alimentos.
  3. Las verduras de hojas verdes, nos proporcionan folato (vitamina B9) ideal para el corazón y mejorar el estado de ánimo en los niños.

Por otro lado, si queremos mejorar nuestra ingesta de fibra y evitar posibles casos de estreñimiento, idealmente deberíamos ingerir granos enteros libres de gluten como el arroz integral, maíz, amaranto o legumbres como lentejas, guisantes y frijoles (alubias), además así incorporamos nutrientes como: tiamina, folato o potasio.

Adicionalmente podemos tener en cuenta para nuestra alimentación diaria, los siguientes consejos y con ello aumentar las probabilidades de conseguir un equilibrio nutrimental:

Cocinar las verduras al vapor: Si freímos o hervimos por largo periodo de tiempo nuestros alimentos provocamos que pierdan gran parte de sus nutrientes, por lo tanto, es mejor si sólo salteamos ligeramente al vapor u horneamos las verduras, para mantener el valor nutricional, además de potenciar su sabor y texturas.

Menú colorido: En la variedad está el gusto y si de comida se trata mejor que mejor. Busquemos enriquecer nuestro menú con productos que ofrezcan colores y texturas varias, así garantizamos la incorporación de distintos nutrientes, además de una mezcla de sabores mucho más apetecible. Eso sí, ojo con todos aquellos productos que pudieran contener gluten y a primera vista no lo parecen.

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